En los últimos meses, Azerbaiyán ha registrado un aumento sin precedentes en los precios de la leche infantil. En apenas un mes, el coste de las fórmulas subió un 30 %, golpeando duramente a los presupuestos familiares.
“Gastamos muchísimo en comida para bebés. Antes eran unos 400–500 manats al mes, ahora es aún más”, cuenta una madre. Otro padre añade: “Las mezclas de calidad cuestan 70–80 manats, y no todas las familias pueden pagarlas.”
Farmacéuticos confirman la subida: las fórmulas turcas pasaron de 17 a 24, de 33 a 38 y de 38 a 45 manats, según el tipo. Las de leche de cabra, consideradas premium, ahora valen 110–120 frente a los 90–95 anteriores. Los productos rusos también subieron: de 14 a 17–19 manats incluso en compras al por mayor. “El poder adquisitivo cae y las ventas bajan”, señalan comerciantes.
Según el economista Rashad Hasanov, la causa principal es estructural: “En Azerbaiyán no se produce leche infantil. La falta de producción local reduce la competencia y empuja los precios hacia arriba.”


