En la madrugada del 18 de agosto, una nueva oleada de drones rusos tipo “Shahed” golpeó la terminal petrolera de SOCAR en la región de Odesa, Ucrania. El ataque provocó un gran incendio que dañó varios tanques de combustible, la estación de bombeo, edificios técnicos y administrativos, así como el vallado perimetral. El sitio tiene una capacidad de almacenamiento superior a los 16.000 metros cúbicos. Ya se realizan reparaciones de emergencia, aunque aún se evalúan las pérdidas totales.
Es el segundo ataque masivo en apenas 10 días contra la infraestructura de SOCAR en Ucrania. El 8 de agosto, drones rusos ya habían alcanzado la misma instalación, causando graves destrozos e impulsando una investigación penal de las autoridades ucranianas.
Motivos políticos
Ilgar Velizade, presidente del Club de Científicos Políticos del Cáucaso Sur, declaró a 1news.az que los ataques no son accidentales. Según él, la naturaleza y magnitud de la destrucción “demuestran una vez más que se trata de ataques deliberados y dirigidos destinados a inutilizar un activo estratégico vital”.
A su juicio, Moscú está aumentando la presión militar en paralelo a las negociaciones. “Pese a las conversaciones en curso y el impulso de Washington por un proceso de paz, la guerra en Ucrania se intensifica. Rusia utiliza abiertamente el campo de batalla para fortalecer su posición de negociación y forzar a Kiev a aceptar condiciones favorables a Moscú”, señaló.
¿Por qué SOCAR?
El analista explicó que la infraestructura de SOCAR cumple en Ucrania no sólo un papel comercial, sino también humanitario, ya que su combustible abastece a servicios de rescate, ambulancias, bomberos y otras estructuras de emergencia. “Atacar a SOCAR es atacar la capacidad de Ucrania de funcionar en crisis”, subrayó.
Velizade relacionó además los ataques con el creciente acercamiento energético entre Azerbaiyán y Ucrania, incluidas las conversaciones sobre suministro de gas a través de redes de tránsito regional. “Rusia percibe esa cooperación con hostilidad y está enviando una señal de fuerza para interrumpirla”, afirmó.
Tensión en las relaciones Bakú-Moscú
Los ataques generaron contactos de alto nivel entre Bakú y Kiev. Los presidentes Ilham Aliyev y Volodímir Zelensky condenaron las acciones de Rusia en una llamada telefónica, asegurando que la cooperación energética continuará. Sus ministros de Exteriores, Jeyhun Bayramov y Andriy Sybiha, calificaron los ataques de “deliberados e inaceptables”.
Velizade advirtió que tales acciones “complican aún más las ya tensas relaciones entre Azerbaiyán y Rusia” y alimentan tensiones amplificadas por acusaciones infundadas de los medios rusos sobre un supuesto apoyo militar a Ucrania. “Los intentos de presionar a Azerbaiyán saldrán mal. Bakú nunca ha cedido ante estas tácticas y tomará medidas adecuadas para defender sus intereses”, dijo.
¿Qué sigue?
Según el analista, la próxima sesión de la comisión intergubernamental Azerbaiyán-Rusia en Moscú podría verse ensombrecida — o incluso descarrilar — debido a los ataques. Bakú, añadió, exigirá explicaciones categóricas.
Concluyó que, lejos de abandonar a Kiev, Azerbaiyán acelerará sus planes: “Quienes creen que se puede obligar a Azerbaiyán a renunciar a Ucrania se equivocan profundamente”.


