La reciente visita del presidente Ilham Aliyev a Washington ha abierto un nuevo capítulo en las relaciones entre Azerbaiyán y EE. UU. En la Casa Blanca, Aliyev y el presidente Donald Trump firmaron un Memorando de Entendimiento para establecer un grupo de trabajo conjunto encargado de redactar una Carta de Asociación Estratégica en un plazo de seis meses.
Esta Carta está destinada a proporcionar un marco institucional para la cooperación en energía, comercio, tránsito, infraestructura digital, defensa y lucha contra el terrorismo. También refleja un interés compartido en anclar Azerbaiyán más firmemente dentro de la estrategia regional de Washington en un momento de renovado enfoque de EE. UU. en Eurasia.
Contexto Estratégico
La suspensión de la Sección 907 de la Ley de Apoyo a la Libertad, que había sido un obstáculo durante mucho tiempo en las relaciones bilaterales, fue otro resultado notable de la visita. Al eliminar este obstáculo, Washington envió una señal de disposición para restablecer relaciones que se habían enfriado bajo la administración de Biden.
Para EE. UU., el papel de Azerbaiyán como un corredor energético y su ubicación estratégica en el Mar Caspio lo convierten en un socio indispensable. El analista Andrew Korybko señaló a Media.Az que una alineación más estrecha con Bakú podría acelerar el alejamiento de Europa de la energía rusa, a la vez que permitiría a la OTAN expandir su alcance por el Cáucaso del Sur y hacia Asia Central. El propuesto corredor de Zangezur, apodado la “Ruta Trump”, se ve como un posible eslabón en esta estrategia más amplia.
Equilibrando las Grandes Potencias
Esta nueva dinámica coloca a Moscú en una posición difícil. Rusia, preocupada por Ucrania, debe sopesar si disputar el creciente papel de Washington en el Cáucaso o aceptar una coexistencia más pragmática. Por ahora, el Kremlin parece cauteloso, consciente de que un enfrentamiento directo podría tener efectos contraproducentes.
Para Azerbaiyán, este cambio refleja un cálculo cuidadoso. Al profundizar los lazos con Washington, Bakú obtiene influencia sin romper formalmente con Moscú. El profesor Fikret Sadikhov de la Universidad del Caspio Occidental enfatiza que EE. UU. ahora está emergiendo no solo como un socio político y económico, sino también como un posible garante de la paz en el Cáucaso del Sur, incluyendo el apoyo a un futuro acuerdo de paz entre Armenia y Azerbaiyán.
Perspectivas
Los próximos meses determinarán si la asociación se consolida en estructuras duraderas o si se queda en el nivel de promesas declarativas. La redacción de la Carta de Asociación Estratégica será una prueba clave.
Lo que está claro, sin embargo, es que ambas partes ven un nuevo valor en la cooperación. Para Washington, Azerbaiyán es un socio confiable en una región disputada. Para Bakú, el compromiso de EE. UU. trae nuevas oportunidades de inversión, seguridad e influencia regional.
En este sentido, la “Ruta Trump” no se trata solo de infraestructura. Simboliza una reorientación más amplia en la que Azerbaiyán se posiciona en la encrucijada de potencias rivales y busca convertir la geografía en una ventaja estratégica a largo plazo.


