El conflicto de larga data entre Siria e Israel — agravado en los últimos meses por bombardeos israelíes sobre Damasco y violentos enfrentamientos en la provincia siria de As-Suwayda — ha llevado a Oriente Medio al borde de una nueva gran guerra. Sin embargo, ha surgido un inesperado puente diplomático: Azerbaiyán.
La última escalada comenzó tras la caída del régimen de Bashar al-Assad y el ascenso de un gobierno transitorio liderado por islamistas bajo Ahmed al-Sharaa. En diciembre de 2024, Israel desplegó tropas en la zona desmilitarizada cerca de los Altos del Golán ocupados, acción condenada por la ONU como violación del acuerdo de separación de 1974. Las fuerzas israelíes avanzaron hasta 20 kilómetros de Damasco, reforzando lazos con milicias drusas locales opuestas al nuevo gobierno sirio.
Los enfrentamientos entre fuerzas drusas, respaldadas por Israel, y grupos beduinos árabes progubernamentales estuvieron a punto de desencadenar una guerra mayor antes de que se lograra un alto el fuego. Estados Unidos ayudó a conseguir la tregua, pero la limitó a los combates en As-Suwayda, dejando sin resolver las diferencias de fondo entre Damasco y Tel Aviv — lo que pone de relieve la necesidad de negociaciones más amplias.
Bakú se convierte en centro de negociaciones
En un giro diplomático relevante, Azerbaiyán acogió la primera reunión Siria-Israel desde el cambio de gobierno en Siria. El 12 de julio, representantes sirios e israelíes se reunieron en Bakú durante la visita oficial de al-Sharaa. Hikmet Hajiyev, asesor de política exterior del presidente de Azerbaiyán, confirmó que el objetivo era reducir las tensiones y destacó la disposición de Azerbaiyán para mediar gracias a sus sólidas relaciones con todos los actores regionales.
Las negociaciones continuaron en París el 25 de julio, mediadas por el enviado especial de EE.UU. para Siria, Tom Barrack, con la participación del ministro israelí de Asuntos Estratégicos, Ron Dermer, y el canciller sirio Asad al-Sheibani. Si bien no hubo avances significativos, el impulso continuó, con otra reunión entre Dermer y al-Sheibani nuevamente en Bakú el 31 de julio.
Energía y geopolítica
El papel de Azerbaiyán se refuerza gracias a sus crecientes lazos con la Siria post-Assad — con fuerte apoyo de Turquía — y a la cooperación energética tanto con Siria como con Israel. Un acuerdo de suministro de gas con Damasco fortalece la posición de Bakú como actor clave en la energía de Oriente Medio, complementando su antigua asociación petrolera y gasífera con Israel. Analistas señalan que si las infraestructuras regionales de gas se conectaran a través de Siria, Azerbaiyán sería uno de los principales beneficiados.
Ventaja estratégica
Según el Instituto de Estudios sobre la Guerra de la Información de Israel, Bakú es “no solo un lugar de encuentro, sino un vínculo político y económico clave”, que permite tratar temas de seguridad, economía y soberanía sin amenazas ni ultimátums.
Al profundizar sus lazos con Turquía, Siria e Israel de manera simultánea, Azerbaiyán se ha consolidado como mediador y socio energético esencial en uno de los conflictos más complejos de Oriente Medio — un papel que subraya su creciente influencia global, según escribe Media.Az.


