Azerbaiyán ha experimentado un fuerte aumento de los trastornos neurológicos desde 2020, una tendencia que los expertos vinculan con los efectos combinados de la pandemia de COVID-19, el estrés de la guerra y las presiones urbanas.
Según el Comité Estatal de Estadísticas, el número de casos registrados de enfermedades del sistema nervioso aumentó de 62.126 en 2020 a 87.951 en 2021, lo que representa un asombroso incremento del 40 % en solo un año.
El aumento coincide con dos grandes crisis nacionales: los confinamientos por la COVID-19 y la Segunda Guerra de Karabaj. Ambos acontecimientos, señalan los expertos, afectaron profundamente la salud mental y emocional de la población.
“En 2020, durante la guerra, vimos un aumento de ataques de pánico, neurosis y trastornos de ansiedad. Los pacientes llegaban con síntomas de miedo, falta de aire e insomnio”, dijo la neuróloga Royana Guluzade en una entrevista con Bizim.Media.
“La pandemia también desempeñó un papel importante. El aislamiento, la incertidumbre y el retraimiento social llevaron a muchas personas a estados depresivos. Perdieron el interés por la vida, evitaron el contacto social y tuvieron dificultades para adaptarse después del levantamiento de las restricciones”, añadió.
Guluzade señaló que el estrés urbano y los factores ambientales han agravado aún más el problema.
“La vida en la ciudad — el tráfico, la contaminación y la prisa constante — ejerce una enorme presión sobre el sistema nervioso. Cada vez vemos más síntomas como irritabilidad, olvidos, mareos e incluso desmayos”, dijo la doctora.
Los profesionales médicos advierten que la era pospandemia ha dejado efectos psicológicos duraderos. Combinados con el trauma de la guerra y la vida urbana moderna, Azerbaiyán enfrenta un creciente desafío para proteger la salud mental y neurológica de la nación.


