Últimamente, los habitantes de Bakú se enfrentan a un olor fuerte e insoportable que se extiende por muchos barrios de la capital, generando preocupación entre los ciudadanos.
Según informa AzTV, el desagradable olor se percibe en distintas partes de la ciudad durante todo el día, haciendo que la vida de los bakuenses sea extremadamente incómoda.
“En el asentamiento de Mushfigabad, por el hedor, no podemos pasear tranquilos”, se quejan los residentes.
Otros ciudadanos señalan que la situación ha llegado a un punto crítico: “Durante un paseo, es imposible respirar por el olor”.
Según los expertos, la raíz del problema está en la infraestructura obsoleta de la ciudad. La causa principal es la ausencia de un sistema centralizado de alcantarillado en muchas zonas de la capital. La situación se agrava por la notable bajada del nivel del mar Caspio en los últimos años. Este factor natural ha provocado que las aguas residuales acumuladas durante décadas, que antes se vertían al mar, empiecen a salir a la superficie.
El ecologista Sadig Hasanov explicó el mecanismo de formación del mal olor:
“Por efecto de los rayos ultravioleta, los residuos orgánicos se descomponen rápidamente, generando sustancias tóxicas con un olor desagradable característico. El problema es especialmente grave en asentamientos como Türkan, Zirya, Mardakan y otros lugares de Bakú donde no hay sistema central de alcantarillado. Las aguas residuales se vierten directamente al mar sin ningún tipo de tratamiento. El contacto con estas aguas causa diversas enfermedades. Los gases que se forman durante la descomposición de la materia orgánica son tóxicos y afectan a los ojos, las vías respiratorias y otros órganos”, advirtió el ecologista.
Por su parte, el Servicio Unificado de Suministro de Agua de las grandes ciudades reconoce el problema. Los representantes de la entidad señalaron que las redes de alcantarillado construidas en la época soviética se diseñaron según la población de entonces.
“Hoy en día, el crecimiento de la población y la intensa construcción de nuevos edificios en muchos barrios suponen una carga adicional para el sistema. Por eso, en las redes antiguas, periódicamente se producen desbordamientos, malos olores y obstrucciones. Las conexiones ilegales agravan aún más la situación”, explicaron.
Para solucionar el problema, se han elaborado proyectos para construir sistemas de alcantarillado en las zonas donde faltan.
“La construcción de redes de aguas residuales en los asentamientos se lleva a cabo por etapas, de acuerdo con el plan de acción aprobado”, aseguraron desde el servicio de agua.


