Armenia se encuentra ante un giro histórico: el Primer Ministro Nikol Pashinián impulsa una estrategia prooccidental, reforzando lazos con la UE y los EE. UU., mientras reduce el papel de Rusia en seguridad nacional. Pero este avance genera reacciones complejas dentro del país y en Moscú, como revelan encuestas recientes.
¿Qué provocó la tensión?
Los lazos se tensaron hace siete meses tras la guerra de Karabaj de 2020. Armenia perdonó la ausencia de intervención de la OTSC y Rusia, a pesar del suministro de armas vía Irán, lo que debilitó la confianza en Moscú, contraponiéndose a la justificación rusa respecto a límites del tratado de defensa colectiva.
Rusia sigue ejerciendo presión mediante la dependencia económica: subsidios de gas, remesas de migrantes y mercados cautivos. El recorte temporal del suministro de gas por parte de Gazprom Armenia el 24 de julio provocó alarma en Ereván.
Acciones concretas hacia Occidente
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El 14 de enero de 2025, Armenia firmó con EE. UU. una “Carta de Asociación Estratégica” para seguridad, democracia, economía y ciberseguridad.
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En marzo de 2025, el parlamento aprobó el inicio del proceso de adhesión a la UE, con referéndum y reformas.
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Armenia asumió control de puntos fronterizos con Irán y Turquía antes custodiados por Rusia.
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Surgió el partido prooccidental Partido Democrático (Meritocratic Party), impulsando reformas liberales.
Opinión Pública y Reacción Rusa
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Según Gallup en julio de 2024, el 56.7 % apoya la adhesión a la UE. En octubre de 2024, IRI midió 58 % de intención de voto favorable. Actualmente el 60 % confía en la UE, mientras sólo el 31 % ve bien la relación con Rusia.
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Un 20 % aboga por un rumbo exclusivamente occidental, otro 20 % por mantener un equilibrio. Aproximadamente el 28.8 % apoyaría salir de la EAEU.
Los círculos oficiales rusos califican el giro arméntio como una amenaza, advirtiendo sobre posibles pérdidas del PIB (30‑40 %), recortes en remesas y otras consecuencias económicas tras abandonar la EAEU.
Perspectiva Occidental: Oportunidades y Riesgos
Armenia busca diversificar su economía: infraestructuras TI, alianzas con Amazon, Google, Nvidia. Fortalece su soberanía mediante vigilancia de fronteras e integración amplia.
El embajador estadounidense Edward Jeregyan recomienda preservar una política exterior multivectorial, advirtiendo que un giro unilateral al Oeste entraña riesgos.
En Gyumri se prepara una protesta el 23 de agosto por la salida de la base militar rusa 102—un símbolo de distanciamiento político.
Tres escenarios se vislumbran:
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Diplomacia multivectorial: cooperación con Occidente, Irán e India—con potencial de crecimiento, pero riesgo de represalias rusas.
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Alineamiento total con Occidente: independencia plena, pero vulnerabilidades energéticas, migratorias y políticas.
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Transición gradual: acercamiento medido a Occidente conservando lazos con Moscú—menos choque, pero avance lento.
Conclusión
El curso occidental armenio nace de la desconfianza hacia Rusia y la búsqueda de seguridad soberana. El respaldo popular al acercamiento a la UE es sólido, aunque el rechazo a Rusia no es mayoritario.
Pashinián apuesta por un camino equilibrado: no rechazar a Rusia, pero no depender de ella. Referendos, protestas y redefinición de seguridad podrían marcar el camino. Si bien conlleva riesgos geopolíticos, este giro representa una oportunidad para que Armenia alcance independencia estratégica y desarrollo sostenible.


