Actualmente, una parte importante del consumo energético en Azerbaiyán corresponde a los edificios residenciales. En los próximos años, los edificios residenciales y no residenciales nuevos, renovados o sometidos a grandes reformas estarán sujetos a una certificación obligatoria de eficiencia energética.
Según los especialistas, para garantizar la eficiencia energética es esencial calcular el consumo de energía ya en la fase de diseño. Con base en estos datos, a los edificios se les asignará una clase energética, que figurará en el pasaporte de eficiencia energética.
El diputado Rovshan Muradov explicó que el costo de obtener dicho pasaporte dependerá del tipo y de la superficie del edificio.
“Cuanto mayor sea el tamaño del edificio, menor será el costo del pasaporte por metro cuadrado”, indicó el parlamentario.
Según añadió, la certificación tendrá un impacto significativo en el mercado inmobiliario. El economista Khalid Kerimli subrayó que en el futuro los compradores y arrendatarios prestarán atención a la clase energética de los edificios.
“Esta tendencia aumentará la demanda de viviendas energéticamente eficientes. En consecuencia, los inmuebles con una alta calificación energética tendrán un precio más elevado. Para las constructoras, esto representará una ventaja comercial, ya que podrán utilizar una buena calificación energética como argumento adicional de venta”, señaló el experto.


