BAKU, 21 de julio — Después de casi dos décadas ausente del sistema educativo, el ensayo —pieza clave en la evaluación académica— volverá a formar parte de los exámenes de ingreso en Azerbaiyán. Así lo ha anunciado oficialmente el Centro Estatal de Evaluación (SEC), que implementará esta reforma inicialmente en las pruebas de admisión para estudios de posgrado.
Natig Aliyev, jefe del departamento de exámenes del SEC, confirmó que el ensayo se incluirá en el ciclo 2025–2026 como parte de un plan más amplio para revitalizar esta forma de evaluación que, hasta 2008, fue esencial en el país.
¿Por qué ahora?
La decisión ha generado interrogantes. ¿Por qué recuperar un formato que fue descartado como obsoleto hace 17 años? Para el experto en educación Gafar Amirov, se trata de corregir una omisión grave. “El ensayo es una evolución moderna y más concisa del antiguo comentario escrito. Evalúa no solo la gramática, sino también la capacidad lógica, el pensamiento analítico y la argumentación del estudiante”, explicó.
Amirov sostiene que el auge de los exámenes tipo test ha empobrecido la expresión escrita y la capacidad crítica de las nuevas generaciones. “Una cultura basada en respuestas múltiples ha generado estudiantes que no saben desarrollar ni defender una idea con claridad.”
Una generación sin voz propia
El experto también advirtió sobre los efectos de la era digital: “Con tantos jóvenes acostumbrados a las redes sociales y a copiar textos preelaborados, hemos visto un deterioro grave en la capacidad de redactar con coherencia.”
Según Amirov, el ensayo no solo recupera estas habilidades, sino que prepara a los futuros profesionales para una mejor integración laboral. “Quien sabe comunicar, argumentar y pensar de forma crítica tiene más herramientas para destacarse en cualquier entorno profesional.”
De vuelta al aula
El ensayo fue parte integral de los exámenes en Azerbaiyán entre 1992 y 2008, especialmente en la prueba de lengua azerbaiyana. Se evaluaban aspectos como la ortografía, la estructura lógica, la originalidad y la capacidad de argumentación. Sin embargo, a partir de 2009, el SEC —entonces conocido como la Comisión Estatal de Admisiones— eliminó este formato en favor de pruebas tipo test, priorizando la objetividad y la rapidez de corrección.
¿Qué se espera ahora?
Aunque muchos docentes y especialistas aplauden la decisión, algunos han expresado dudas sobre su implementación. El desafío no es menor: estandarizar criterios de evaluación, capacitar a examinadores y garantizar la equidad serán tareas críticas en esta nueva etapa.
A pesar de ello, el consenso es claro: se trata de una medida necesaria. “Volver al ensayo no es retroceder, sino avanzar hacia una educación que valore el pensamiento y la expresión, no solo la memorización”, concluyó Amirov.
En una era de respuestas rápidas, Azerbaiyán apuesta por formar jóvenes capaces de construir ideas. La pregunta es si el sistema educativo está listo para acompañarlos en ese camino.


