El sistema de transporte público de Bakú, especialmente en lo que respecta al servicio de autobuses, se ha convertido en un tema de creciente preocupación. Las compañías privadas aseguran que la situación se está deteriorando, alegando que operan con pérdidas desde hace años. Señalan como causas las tarifas bajas impuestas por el Estado, el aumento constante de los costos, los altos impuestos de importación para autobuses nuevos, y lo que describen como una competencia desleal con el operador estatal.
Las empresas advierten que ha surgido un “mercado distorsionado”, donde quienes invierten en vehículos modernos y cumplen con los estándares enfrentan costos más altos, mientras que otros que no lo hacen siguen operando en igualdad de condiciones.
Operadores privados frente al operador estatal
La semana pasada, Faiq Seyidov, director de la empresa privada Xaliq Faiqoğlu LLC, declaró a Kaspi.Az que su empresa está operando con pérdidas. Según dijo, los precios actuales de los boletos solo cubren una parte de los gastos operativos, dejando las actualizaciones de la flota completamente dependientes de préstamos bancarios:
“Esto crea un entorno desigual. Mientras BakuBus, empresa estatal, recibe apoyo presupuestario regular, las compañías privadas deben mantenerse a flote mediante deudas y elevadas cargas fiscales.”
Esto ha reavivado el debate sobre si el apoyo del gobierno debería distribuirse de manera más equitativa en todo el sector.
Experto propone subsidios y reforma estructural
El experto en transporte Rauf Agamirzayev afirma que, con las tarifas actuales, cubrir los costos operativos es prácticamente imposible. Recomienda la implementación de contratos de “coste bruto”, un modelo en el cual el Estado paga a los operadores por kilómetro recorrido, complementado con subsidios:
“Este modelo haría el sector más rentable y aumentaría la disposición de los bancos a ofrecer préstamos con menor riesgo. Los subsidios acelerarían la renovación de las flotas y permitirían a las empresas ofrecer paquetes de boletos — diarios, semanales, mensuales — lo que daría a los pasajeros opciones más económicas. También permitiría aplicar descuentos dirigidos a estudiantes, veteranos y pensionistas.”
Agamirzayev añadió que la estabilidad financiera es esencial si se espera que los operadores mantengan altos estándares de servicio.
Una necesidad, no una opción
El experto recordó que, hasta 2023, existían subsidios para autobuses diésel, mientras que los incentivos para autobuses eléctricos fueron breves. Entretanto, el aumento en los precios de combustibles y repuestos ha puesto a los operadores bajo una presión financiera aún mayor.
“La mayoría de los países subsidian el transporte público para garantizar su sostenibilidad,” señaló Agamirzayev. “La misma lógica es válida para Azerbaiyán.”
Apoyo parlamentario a los subsidios
El diputado Naqif Hamzayev se sumó al llamado, destacando que si bien las reformas recientes han mejorado el sistema, todavía existen numerosos problemas:
“Aún vemos autobuses obsoletos en zonas alejadas del centro. Los operadores intentan renovar sus flotas, pero sin apoyo gubernamental, los avances son limitados. Los subsidios no solo mejorarían la calidad del servicio, sino que también permitirían implementar descuentos sociales, especialmente para estudiantes, escolares y docentes.”
Según Hamzayev, estas medidas mejorarían la calidad del servicio y fomentarían un mayor uso del transporte público entre la ciudadanía.


