En los últimos días, los habitantes de Bakú y otras regiones de Azerbaiyán han sufrido cortes de agua prolongados. Las quejas se multiplican: hay quienes pasan horas o incluso días sin agua corriente. Las autoridades lo achacan al aumento estacional del consumo, pero expertos aseguran que el problema es mucho más grave. Incluso las zonas montañosas, tradicionalmente ricas en recursos hídricos, enfrentan una escasez alarmante.
Según el ecologista Anvar Alíyev, el fenómeno está vinculado a factores climáticos estacionales.
“Ha terminado el período de lluvias en Azerbaiyán. En este momento, la población, la ganadería y la agricultura necesitan más agua que nunca. A eso se suma el calor extremo, lo que dispara la demanda,” explica.
Aliyev propone como solución la construcción de represas y sistemas de recolección de aguas superficiales.
“Azerbaiyán cuenta con abundantes aguas superficiales, sobre todo en primavera, pero estas terminan en el mar Caspio sin aprovecharse. Desde Balakén hasta Qusar, hay ríos que alimentan al Kura y, a su vez, al mar,” afirma.
Cita el embalse sobre el río Aghsu, con capacidad de 28,5 millones de m³, que ahora riega 9.000 hectáreas. Sostiene que replicar este modelo en otras zonas podría aliviar la crisis hídrica.
También pide modernizar con urgencia los sistemas de riego.
“Nuestra infraestructura está en condiciones deplorables. Con tecnologías modernas, se puede ajustar el riego según las necesidades de las plantas, con sistemas automatizados que ahorran agua y no requieren intervención constante,” señala.
Finalmente, advierte sobre el impacto de la superpoblación de Bakú.
“La infraestructura de agua, energía y transporte de la ciudad fue diseñada para un millón de personas, pero ahora alberga dos o tres veces más. La migración rural y la construcción continua agravan la situación. Bakú está en una zona semiárida, y el agua potable se transporta desde 200 a 300 kilómetros. Pero además de beberla, la usamos para lavar coches y regar jardines. Este uso derrochador es casi inexistente en el mundo,” concluye.


