Pakistán y Arabia Saudí han firmado un “Acuerdo Estratégico de Defensa Conjunta” que los expertos en Bakú describen como un pacto de defensa mutua y, en la práctica, una alineación saudí con la disuasión nuclear de Pakistán.
El acuerdo se selló en el Palacio Al-Yamamah de Riad por el príncipe heredero Mohammed bin Salman y el primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif. Según los participantes, formaliza la cooperación y la disuasión conjuntas, con el entendimiento de que un ataque contra uno se trataría como agresión contra ambos. En declaraciones a Minval Politika, el analista Farhad Mammadov afirmó que el acuerdo es una respuesta directa a la creciente volatilidad en Oriente Medio. A su juicio, “cada gran país musulmán busca un socio con capacidad nuclear; hoy, eso solo es Pakistán”, añadiendo que las enormes compras saudíes de armas estadounidenses no han garantizado protección frente a posibles adversarios regionales. Mammadov sostiene que el pacto “se trata, ante todo, de disuasión nuclear”, lo que implica que el arsenal de Islamabad ahora respalda la seguridad saudí.
Mammadov también pronosticó vínculos económicos más estrechos – más comercio, apoyo financiero e inversiones de Riad hacia Islamabad – acompañados de respaldo político recíproco.
El analista político Ilyas Guseynov calificó el acuerdo como una señal de creciente confianza entre dos estados clave del mundo islámico, con posibles repercusiones en toda la región, incluido el Cáucaso Sur. Señaló el apoyo de larga data de ambos países a la integridad territorial de Azerbaiyán y su negativa a reconocer a Armenia, citando la ocupación de territorios azerbaiyanos como la razón por la cual no se establecieron relaciones diplomáticas.
Guseynov dijo que el eje saudí–paquistaní en profundización “objetivamente fortalece la posición de Azerbaiyán”, argumentando que los socios traducirán el pacto en cooperación militar y diplomática tangible. Añadió que la política exterior equilibrada y multivectorial de Bakú sigue centrada en la estabilidad y la seguridad, y que Azerbaiyán “acoge con satisfacción una asociación más sólida” entre dos estados amigos.
Por qué importa para Azerbaiyán
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Geometría de seguridad: Una alineación más estrecha Riad–Islamabad podría reforzar el apoyo diplomático y de seguridad a Bakú en plataformas internacionales.
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Disuasión regional: Si se interpreta como un paraguas nuclear paquistaní para Arabia Saudí, el pacto podría recalibrar los cálculos de disuasión en el Golfo, afectando indirectamente la dinámica del Cáucaso Sur y la implicación de las grandes potencias.
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Repercusiones económicas: Una mayor coordinación saudí–paquistaní podría impulsar iniciativas de inversión y conectividad más amplias que incluyan a Azerbaiyán.


