Sunday, August 2, 2026
spot_imgspot_img

Últimas

spot_img

Publicaciones Relacionadas

Un Parásito Común en Gatos Domésticos Modifica Nuestro Cerebro, Revelan Científicos


Los gatos domésticos pueden ser una fuente de amenaza inesperada y sumamente insidiosa. Un equipo internacional de científicos ha descubierto que el parásito Toxoplasma gondii —al que se puede estar expuesto fácilmente a través del contacto con heces de gato— es capaz de infiltrarse en el cerebro y alterar su funcionamiento. El estudio ha sido publicado en la revista PLOS Pathogens.

Se estima que hasta un tercio de la población mundial está infectada con toxoplasmosis. En la mayoría de los casos la infección es asintomática, pero esto no significa que sea inofensiva. Los investigadores han comprobado que el parásito interfiere en la transmisión de señales entre células cerebrales. Las neuronas infectadas liberan menos vesículas extracelulares —pequeños “paquetes” con instrucciones moleculares— y envían señales distorsionadas que pueden provocar inflamación y cambiar el comportamiento de las células vecinas, especialmente de los astrocitos.

“Incluso si solo unas pocas neuronas están infectadas, pueden ‘confundir’ a todo el tejido circundante”, explicó la profesora Emma Wilson, autora principal del estudio.

Preocupa especialmente el impacto sobre la proteína GLT-1, que se encarga de limpiar el cerebro del exceso de glutamato, el principal neurotransmisor excitador. Su disminución puede sobrecargar las redes neuronales y provocar un desequilibrio crónico en la química cerebral.

Quizá el hallazgo más sorprendente es que las vesículas liberadas por las células infectadas contienen no solo proteínas humanas sino también parasitarias, y pueden penetrar en los núcleos de otras células cerebrales, alterando su comportamiento. Esto significa que Toxoplasma literalmente “reprograma” el cerebro, incluso sin propagarse directamente.

Aunque la mayoría de los infectados no presenta síntomas evidentes, los autores creen que el parásito puede influir de forma silenciosa en el comportamiento, la ansiedad e incluso en el riesgo de trastornos neurológicos. Los científicos ya estudian la posibilidad de utilizar el contenido de estas vesículas como biomarcadores de la actividad cerebral de Toxoplasma y como base para diagnósticos.

Artículos Populares