BAKÚ, 21 de julio — Las zonas incluidas en los programas de renovación urbana y reconstrucción habitacional en la capital azerbaiyana enfrentan una creciente división entre los residentes. Por un lado, hay quienes exigen una compensación monetaria por sus propiedades; por otro, quienes prefieren recibir un apartamento nuevo en el mismo terreno donde será demolida su vivienda actual.
El experto en bienes raíces Firdovsi Khalilov advirtió que, aunque Bakú implementa un ambicioso plan de demolición y modernización de viviendas obsoletas, la ausencia de tarifas estandarizadas para las constructoras privadas está generando distorsiones graves en el mercado inmobiliario.
“Los promotores deben negociar caso por caso, ofreciendo ya sea una compensación económica o una vivienda nueva. Esto provoca una formación de precios caótica y un aumento generalizado del valor de los inmuebles”, explicó Khalilov.
Según el experto, esta dinámica impone una doble carga financiera sobre las empresas constructoras. Muchas veces se ven obligadas a pagar sumas elevadas a algunos propietarios y, al mismo tiempo, cubrir el coste del alquiler temporal de otros, mientras se construyen los nuevos edificios.
“Todos esos costos terminan integrándose en el precio final de los nuevos apartamentos”, señaló Khalilov.
Una propuesta para frenar la escalada
Khalilov propone una solución clara: establecer una tarifa única y regulada de compensación también para las constructoras privadas. Esto, argumenta, permitiría mayor transparencia y previsibilidad en el proceso de renovación urbana.
“Cuando los costes de construcción estén normados y claramente definidos, comenzaremos a ver una estabilización —e incluso una reducción gradual— en los precios del mercado inmobiliario”, concluyó.
La falta de regulación ha convertido lo que debía ser una política de mejora urbana en una fuente de incertidumbre y encarecimiento para toda la ciudad. Los expertos coinciden en que es momento de un enfoque más estructurado y equitativo.


