Bakú, 23 de julio de 2025 — El mercado hipotecario de Azerbaiyán registró una actividad destacada durante la primera mitad del año, con alrededor de 29.000 contratos formalizados, según datos del Servicio Estatal de Asuntos de la Propiedad. En total, se emitieron 173.383 certificados de propiedad inmobiliaria, de los cuales 30.352 (17,5%) correspondieron a registros primarios y 143.031 (82,5%) a operaciones en el mercado secundario. La capital, Bakú, acaparó 46.762 de estas transacciones, mientras que el resto se distribuyó entre las regiones del país.
No obstante, el experto inmobiliario Ramil Gasymzade advierte que no todos los contratos reflejados en estas estadísticas corresponden a préstamos tradicionales otorgados por el Fondo Hipotecario y de Garantía de Crédito.
“En 20 años de funcionamiento, el Fondo ha otorgado 54.904 créditos. Existe la creencia errónea de que todas las viviendas se compran mediante sus programas, pero no es así. Por ejemplo, si una persona presta dinero bajo garantía inmobiliaria, esa operación también se registra como contrato hipotecario. Lo mismo ocurre con financiaciones de empresas privadas”, explicó el experto.
Gasymzade también destacó una tendencia persistente en el sector: las operaciones de segunda mano superan con creces a las adquisiciones de obra nueva.
El obstáculo de la accesibilidad
A pesar del crecimiento del mercado, Gasymzade subraya que las hipotecas siguen siendo inaccesibles para gran parte de la población. “Las condiciones del Fondo siguen siendo muy restrictivas. El principal problema es que exigen demostrar ingresos oficiales elevados. En la práctica, quienes ganan menos de 2.000 manats al mes quedan fuera del sistema. Solo profesionales con sueldos altos o parejas con ingresos consolidados pueden aspirar a un crédito”, afirmó.
Otro punto crítico es la brecha entre los límites de crédito establecidos y los precios reales de la vivienda. “Los programas preferenciales están limitados a 100.000 manats y los estándar a 150.000. Pero hoy es casi imposible encontrar un piso de una sola habitación que cumpla con los requisitos por ese precio”, advirtió.
Gasymzade concluye que las exigencias desproporcionadas en cuanto a ingresos formales siguen siendo la principal barrera para muchas familias. “Por eso, para una parte importante de la población, las hipotecas siguen siendo una meta inalcanzable”, señaló.


