Si Armenia no implementa los acuerdos alcanzados en Washington el 8 de agosto, rendirá cuentas ante Estados Unidos, dijo el analista político Ilgar Velizade a Report.
Señaló que, tras la Segunda Guerra de Nagorno-Karabaj, las ganancias diplomáticas y militares de Azerbaiyán han reconfigurado el panorama geopolítico de la región. Eso ha propiciado contactos bilaterales directos entre Bakú y Ereván y la coordinación de un tratado de paz.
Velizade afirmó que las potencias mundiales actúan conforme a esas nuevas realidades para salvaguardar sus propios intereses. “Estados Unidos también trabaja dentro de este marco, impulsando iniciativas como el proyecto TRIPP (Corredor de Zangezur). Esto coincide con los intereses de Azerbaiyán, en particular al garantizar una conexión terrestre entre Najicheván y el resto del país —una de las demandas clave de Bakú”, explicó.
Subrayó que la manera en que Armenia gestione sus relaciones con Rusia e Irán respecto a la presencia estadounidense en la región es asunto interno.
“No intervenimos en los asuntos internos de otros países y nos centramos en nuestros intereses a largo plazo. Los acuerdos firmados con la participación de Washington se harán cumplir. De lo contrario, Ereván deberá rendir cuentas no solo ante Azerbaiyán, sino también ante la Casa Blanca. El primer ministro Pashinyan comprende que los problemas con el presidente Trump podrían acarrear graves consecuencias, por lo que lo más probable es que los compromisos se cumplan en su totalidad”, dijo Velizade.


