El sistema de educación superior de Azerbaiyán está experimentando cambios notorios. Uno de los temas más debatidos es la reducción gradual —y en algunos casos la eliminación total— de los programas de educación a tiempo parcial (por correspondencia) en varias universidades. Durante años, esta modalidad fue un salvavidas para quienes trabajaban o vivían lejos de los principales centros académicos.
Situación Actual
El Ministerio de Ciencia y Educación declaró a Media.Az que la inscripción en programas a tiempo parcial continúa para el año académico 2025/2026. Las decisiones se toman caso por caso, según las peticiones y justificaciones de cada universidad. Es decir, aún no hay un plan para eliminarlos por completo, pero el número de programas podría reducirse si las propias instituciones los consideran inviables.
Perspectiva Experta
El experto en educación Ilgar Orudjev señala que la ley de educación superior en Azerbaiyán permite tres modalidades: presencial, parcial y a distancia. Sin embargo, en la práctica, aún no existe un sistema real de educación a distancia.
“La educación presencial sigue siendo el modelo más eficaz y solicitado. Permite el contacto diario con profesores, acceso a laboratorios y prácticas, y un entorno académico completo que fomenta tanto habilidades profesionales como sociales”, afirma Orudjev.
En su opinión, la educación a tiempo parcial está perdiendo relevancia. Es elegida principalmente por jóvenes que trabajan, pero carece de profundidad, contacto regular con el profesorado y formación práctica suficiente —aspectos que afectan directamente la calidad de los egresados. También limita la socialización de los estudiantes, algo cada vez más valorado por los empleadores.
El Factor Financiero
Muchas universidades dudan en eliminar los programas parciales porque generan ingresos por matrícula. Pero Orudjev subraya que la misión de la universidad no es el lucro, sino formar profesionales competentes — cuestión de reputación institucional.
La Alternativa Digital
Orudjev ve la solución en desarrollar un verdadero sistema de educación a distancia, capaz de ofrecer flexibilidad sin perder calidad mediante plataformas digitales interactivas.
“La educación a distancia tiene un enorme potencial si cuenta con infraestructura adecuada, formación docente y programas adaptados. No ocurrirá de la noche a la mañana, pero el cambio debe comenzar ahora”, señala.
Su conclusión es clara: los programas a tiempo parcial deben eliminarse, porque ya no cumplen con los estándares actuales. El futuro está en una educación presencial de calidad o en formatos digitales bien desarrollados que aseguren no solo la transferencia de conocimientos, sino también el desarrollo integral de los estudiantes.


